Cómo se relaciona la Gestión del Conocimiento y la Innovación

 

Cuando hablamos de gestión del conocimiento tendemos a pensar  que se trata solo de intercambio de información, organizarla o distribuirla, pocas veces entramo a analizar que se trata de generar más conocimiento y de innovar.

Aquí ahondaremos un poco sobre ambos conceptos que persiguen un mismo fin y que por lo tanto se les debe dar un nivel similar en el interior de las organizaciones. Es clave su práctica en  en el aprovechamiento del conocimiento y las posibilidades que puede ofrecer a las empresas en un mundo de constante cambio.

Normalmente, cuando hablamos de innovación lo entendemos como un proceso de desarrollo o de investigación quizá, relacionados con tecnologías y métodos  costosos, “innovar consiste también en hacer lo que ya hacemos pero de forma diferente, más efectiva, aplicando la creatividad y el aprendizaje” (Itzar Ortega, 2020),  obteniendo así pues beneficios y utilizando los recursos del mismo conocimiento.

Entonces, en este sentido “gestionar el conocimiento consiste en formalizar los procesos, políticas y herramientas orientados a la gestión y el desarrollo de los activos intelectuales de la organización, con el objetivo de transformar el conocimiento acumulado en valor y beneficios tangibles para la organización” (Itzar Ortega, 2020). Estos conceptos persiguen un mismo fin, generar beneficios a la organización en sus procesos, productos y servicios.

Toda innovación es un proceso a su vez de aprendizaje donde el conocimiento es inevitable, mientras éste se ocupa de lo que ya sabemos, la innovación nos lleva a lo que está por descubrirse. Aunque la relación de estos dos conceptos no es siempre bien entendida, cumplen un papel directamente proporcional, funcionan de la mano y proporcionan el oxígeno necesario a las organizaciones.

Vale la pena mencionar que innovar no es algo nuevo, hace años que está de moda, siendo este un proceso del que no se tiene certeza de éxito pero en el que deben explorar las empresas.

¿Por qué innovar? ¿Siempre se innova? ¿Cómo se innova?, son preguntas que frecuentemente nos hacemos, muchas veces cuando las organizaciones quieren hacerlo pero no saben por dónde empezar. En un mundo de constante movimiento son necesarios los cambios, siempre hay que estar pensando en innovar, en no hacer lo mismo, estando seguros que las ventajas competitivas son mayores cuando las empresas se adaptan rápidamente a los cambios.

La innovación tiende a darse en las personas, no en las organizaciones, entonces el problema no es emprender este proceso sino adaptarse a el, aceptar tanto amenazas como oportunidades y manteniendo bajo control la incertidumbre que produce.

Así pues, el conocimiento previo, las dudas, las preguntas, el proceso de aprendizaje y la actitud con la que se asuman los cambios son fundamentales para el éxito de las propuestas innovadoras, teniendo siempre presente que el error puede estar presente y que también esa causal genera nuevas perspectivas.

La Gestión del conocimiento e innovación potencia desde la dirección todos los procesos dentro de una organización, implicando bases sólidas que pueden será provechadas para el cambio.

 

 

 

 

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